viernes, 24 de julio de 2015

Cómo es

Siempre he querido que mi vida sea como una película. Me la paso imaginando situaciones, creando historias en mi mente de cómo me gustaría que me pasaran las cosas. Imaginando cómo va a ser mi futuro, dónde quiero vivir, qué quiero hacer, yendo al trabajo, viajando, etc. Pero lo más importante es que en todas estas historias que voy creando está él. A veces siento que soy muy chica para sentir esto, esto de querer compartirlo todo con él, y que si es solo con él no está mal, que no hay necesidad de que haya alguien más, de ser capaz de hacer todo por alguien y, algo que siempre me costó es sentir felicidad porque esa persona es feliz aunque no esté conmigo. Desearle felicidad a toda costa, dejar a un lado mis deseos personales para que él lo pase bien, imaginarme que está pasándolo bien, de la forma que sea me hace sentir muy feliz. Es extraño porque yo tiendo a ser una persona un poco egoísta, y, sin contar a mi familia, siempre he puesto mi felicidad sobre la de las demás (en lo más profundo). No por esto no voy a ser caritativa, de hecho tengo una gran capacidad de ponerme en el lugar del otro y ayudar, pero me cuesta no sentir envidia cuando a alguien le sale algo bien y a mi mal. De hecho, es un secreto pero, al principio, cuando empezó el año, y a él le iba mejor en un ramo que a mi, yo me sentía celosa por dentro y no estaba totalmente feliz por él, no sé realmente cómo explicar eso, porque suena un poco raro, obviamente me encantaba que él fuera feliz por sus buenas notas pero al mismo tiempo sentía envidia de no ser así yo igual. Pero ahora, estoy totalmente feliz de que esté con sus amigos en la playa, a pesar de que yo esté en Santiago, que ya entré a clases y que la mayoría de mis amigas no están. Me lo imagino con sus amigos, tomando, cagándose de la risa, con una sonrisa en su cara, porque sé que se siente incluido, se que lo pasa bien, que se siente querido, y eso es muy importante para una persona. Yo desde el primer día supe que para él sus amigos significan mucho, compartir con ellos y conservarlos, aunque al principio pasaba la mayor parte del tiempo conmigo, pero sabía que iba a llegar un momento en que tenía que aceptar que nunca va a ser sólo mio, porque tiene familia, amigos, una vida en la universidad, etc., pero se, que su corazón si es mio. Y con tener esa seguridad soy capaz de dejarlo salir solo y de ser feliz porque él lo es. Nunca pensé que iba a sentir esto alguna vez, a sentirme tan conectada y relajada con alguien, a sentir que tengo tanto, pero tanto, que perder, pero no vivir atormentada con eso, porque sé que no lo haré, si no, se que tengo mucho, que he ganado mucho, he aprendido mucho y puedo aprender y enseñar mucho más. Con él, he descubierto lo, no se como decirlo, cuando algo tan simple puede ser algo tan completo. Descubrimos la complejidad inmersa en la sencillez. Como cuando nos fumábamos un cigarro después del trabajo, o cuando nos tomamos un té en la plaza, o salir a caminar, sin tener que comprar nada. O cuando lo miro directo a los ojos y no necesito que me diga que me ama para saberlo. Cuando esa persona es capaz de poner tus deseos por encima de los de él, es cuando me doy cuenta que sí, que es él, que lo amo, que no podría dejarlo nunca y, que más encima, él es igual a mí, un poco egolatra jajaj, si quiere una bebida se la va a comprar y si no tiene más plata no me va a comprar nada, pero cuando prefiere comprarme algo a mí, en lugar de su bebida es cuando yo lo sé, es cuando sé que le tengo que comprar su bebida con la única que plata que me queda, y a la que le había destinado otros fines. Soy capaz de cambiar todos mis planes en un segundo cuando estoy con él, porque mis planes también son los de él y eso es lo entretenido, cambiarlos. Es estar dispuesto a cambiarlo todo por él, a cambiarlo todo juntos, a crear nuestra historia según lo que viene, porque no importa qué va a pasar, siempre que pase estando juntos. 

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